David Ruiz se convierte por su trayectoria en el mejor ejemplo para jóvenes estadounidenses que aspiran a jugar fútbol a nivel profesional.
El camino al profesionalismo para la juventud en Miami ha cambiado drásticamente en los últimos años.
Desde la desaparición del Miami Fusion, ser futbolista profesional para un joven nacido y formado en Miami, tenía como requisito fundamental salir de la ciudad.
La aparición de Miami FC cambió un poco el panorama aunque con el gran condicionante de una liga en desarrollo que no representa grandes garantías económicas para los atletas.
«Es algo muy grande», dijo el volante, David Ruiz. «Pasar de la academia y con equipos locales a jugar con el mejor de la historia y ganar trofeos, es un orgullo».
«Quiero ser un vivo ejemplo de que lo que uno se pone como meta se puede conseguir».
Jugar en la USL significa una serie de obstáculos que muchas veces terminan orillando a jóvenes talentos a un retiro tempranero.
Inter Miami, aún en su tiempo sin Lionel Messi, brindó una perspectiva completamente distinta por el simple hecho de ser una primera división.
El hecho de convertirse en una marca global y finalmente tener la posibilidad de ser un equipo de Miami que juegue en Miami y no en Fort Lauderdale, es el paso final de un proyecto que a lo largo de su existencia tuvo que superar grandes obstáculos.
«Uno tiene que mantenerse, Messi es muy competitivo y le gusta ganar, gracias a Dios pude renovar con el club y siempre trato de ayudar a mis compañeros».
Ruiz, de 21 años, forma parte de un grupo que cada vez es más pequeño de jugar con un historial de divisiones inferiores en Miami que han alcanzado el primer equipo.
«Estamos muy ilusionados, siempre hemos querido representar a Miami en Miami, sería un orgullo jugar el primer partido en el nuevo estadio, hay que seguir. La meta es ganar, ganar y ganar», agregó.
La construcción de Nu Stadium en Miami Freedom Park ha sido un logro del poder que tiene su principal dueño, Jorge Mas, dentro de la política de la ciudad.
Sin el exitoso empresario cubanoamericano, este sueño era imposible de realizar. David Beckham lo intentó, su fama sirvió para muy poco.
La jornada del fin de semana tendrá también un especial significado para los aficionados que estuvieron desde el primer día, en particular la barra Southern Legion que confió en el mensaje de Beckham desde el inicio, sabiendo que la lucha por tener un estadio propio para MLS era un requisito indispensable.
Fueron muchas las semanas de angustia en las que este pequeño grupo de aficionados puso su confianza en políticos para lograr agilizar un proyecto que ante los ojos del mundo era bueno pero que para las autoridades de Miami necesita otra evaluación.
Aunque el proyecto como tal aún no está finalizado, el simple hecho de jugar un partido en Miami, superando todo tipo de dificultades, es una invitación a creer en el que proyecto que pretende fortalecer el esfuerzo por hacer de Miami la cuna del fútbol en Estados Unidos.



