El técnico argentino confesó que encontró una realidad peor de la esperada al asumir el mando de Estados Unidos rumbo al Mundial 2026.
LOS ANGELES. La selección de Estados Unidos vive uno de sus mejores momentos en los últimos años. Con dos victorias en igual cantidad de partidos, el conjunto anfitrión ya aseguró el primer lugar del Grupo D del Mundial 2026, aunque para Mauricio Pochettino el éxito actual es el resultado de un proceso mucho más complejo de lo que imaginó al llegar al cargo.
En la antesala del compromiso frente a Turquía, un encuentro que servirá únicamente para completar el calendario de la fase de grupos, el entrenador argentino sorprendió al reconocer las dificultades que encontró cuando asumió la dirección técnica de la selección estadounidense.
«Fuimos muy ingenuos al firmar el contrato», confesó Pochettino durante una conferencia de prensa. El estratega explicó que la situación interna del equipo era considerablemente más complicada de lo que habían evaluado inicialmente, especialmente después de la temprana eliminación en la Copa América 2024 que provocó la salida de Gregg Berhalter.
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— U.S. Soccer Men’s National Team (@USMNT) June 25, 2026
El técnico recordó que el ambiente alrededor de la selección estaba lejos del optimismo que esperaba encontrar. Según relató, la ilusión generada por la cercanía de la Copa del Mundo contrastaba con una realidad marcada por la falta de confianza y una estructura que necesitaba una profunda reconstrucción.
Lejos de enfocarse únicamente en aspectos tácticos, Pochettino apostó por transformar la mentalidad del grupo. El argentino impulsó una cultura basada en la unidad, la confianza mutua y la convicción de que el equipo podía competir al máximo nivel frente a cualquier rival.
Uno de los pilares de ese proceso fue una filosofía resumida en una frase sencilla pero poderosa: «Si creemos, podemos». Bajo esa premisa, Estados Unidos fue construyendo una identidad competitiva que hoy le permite presentarse como uno de los equipos más sólidos de la fase de grupos.
Con la clasificación asegurada y el liderato garantizado, la selección estadounidense afronta su último partido con tranquilidad. Más allá del resultado ante Turquía, el verdadero triunfo para Pochettino parece estar en haber transformado un proyecto lleno de incertidumbres en un equipo que vuelve a ilusionar a todo un país de cara a las rondas decisivas del Mundial.



