Mundial 2026: Gustavo Alfaro habló tras la derrota de Paraguay ante Francia y puso en duda su continuidad. «Quiero que baje la espuma», afirmó.
La ilusión de la selección de Paraguay en el Mundial 2026 llegó a su fin tras un partido de entrega absoluta, orden táctico sin delanteros (salió a jugar 1-5-5-0) y un absoluto desgaste físico.
Fue 1 a 0 ante la máxima candidata al título, Francia. Y la eliminación caló hondo en el conjunto sudamericano, pero las declaraciones más profundas y de tono más incierto llegaron desde el banco de suplentes.
Un Gustavo Alfaro visiblemente abatido compareció ante los medios en conferencia de prensa, dejando flotando en el aire un manto de dudas sobre su continuidad al frente del proyecto.
El estratega argentino, que cumplirá 63 años el próximo 14 de agosto, no ocultó el golpe anímico que significó despedirse del torneo tras haber plantado cara con gallardía ante una de las máximas potencias del planeta.
«Yo quería intentar una revolución», expresó con una profunda decepción, aludiendo al sueño colectivo que se truncó en el terreno de juego.
Con el rostro desencajado por el esfuerzo y el desenlace, el técnico resumió su sentir de manera contundente: «Me voy con gran dolor».

Tiempo de reflexión y la
necesidad de «bajar la espuma»
Para Alfaro, el proceso que comenzó en agosto de 2024, cuando asumió las riendas de un seleccionado desmoralizado y logró la hazaña de encarrilarlo en las eliminatorias sudamericanas hasta abrochar la sexta plaza directa con triunfos ante Argentina y Brasil, merece un análisis pausado.
El DT insistió en que el fútbol paraguayo requiere serenidad antes de tomar decisiones apresuradas sobre los pasos a seguir.
También afirmó que el fútbol paraguayo necesita que «la espuma baje», una metáfora clara para graficar que tanto la dirigencia como el cuerpo técnico necesitan tiempo y cabeza fría para asimilar el impacto de la eliminación mundialista.
Factor familiar y la
incógnita sobre su futuro
El momento más íntimo de la rueda de prensa llegó cuando el técnico fue consultado sobre su continuidad al mando de la Albirroja.
Lejos de dar certezas, Alfaro abrió el plano de su vida personal y reveló el desgaste que conllevan los años en la alta competencia, recordando las promesas de retiro hechas a su esposa y a sus dos hijas, las cuales fue postergando primero para dirigir a Ecuador en Catar 2022, luego para estar unos meses en Costa Rica y más tarde para sumarse al desafío paraguayo en este torneo.
«Necesito respirar, necesito volver con mi familia», declaró a corazón abierto en Philadelphia.
Y cuando los periodistas intentaron indagar si estas palabras anticipaban una inminente renuncia al banquillo de la selección paraguaya, el entrenador cortó de raíz las especulaciones: «No te puedo responder eso».
Paraguay se despidió de la gran cita con la frente en alto, habiendo recuperado la identidad combativa que históricamente la caracterizó.
Ahora, mientras la delegación inicia el regreso, todas las miradas se posarán sobre el búnker de la APF y el entorno de un Alfaro que necesita tiempo para sanar la herida y decidir si la «revolución» guaraní tendrá un segundo capítulo en el próximo mundial, del cual es coanfitrión y muy probablemente esté clasificado.
🇵🇾 ¡ORGULLO GUARANÍ, JUNTOS HASTA EL FINAL! 🥹
🫂 El conmovedor gesto de un gran líder, Gustavo Alfaro consoló a cada uno de sus guerreros paraguayos tras una batalla histórica en este Mundial 2026, se luchó hasta el final contra un gigante. 👏
¿Qué te pareció el camino de la… pic.twitter.com/lgpSI7cOCJ
— Telemundo Deportes (@TelemundoSports) July 5, 2026




