FIFA sigue bajo ataque luego de la fallida propuesta de FIFA Forward Enterprise liderado por el presidente Gianni Infantino luego del Mundial.
Las principales confederaciones del fútbol mundial elevaron el tono contra el liderazgo de FIFA y reclamaron cambios en la manera en que la máxima organización del fútbol internacional aborda decisiones que consideran fundamentales para el futuro del deporte.
A través de una carta dirigida a la “familia del fútbol”, las confederaciones defendieron la idea de que los avances alcanzados por FIFA durante la última década son producto de un trabajo colectivo y no de una sola persona.
“La expansión de los torneos, la adjudicación de los Mundiales de 2030 y 2034 y la distribución de recursos a las asociaciones miembro fueron logros compartidos”, señala el documento.
El mensaje aclara que el conflicto no está relacionado con el dinero ni con la distribución de recursos, y sostiene que las confederaciones ya han solicitado utilizar de manera responsable las reservas existentes de FIFA para fortalecer el desarrollo de las asociaciones miembro.
El principal cuestionamiento apunta a la gobernanza y la integridad del liderazgo de FIFA. Las confederaciones consideran que la organización manejó de manera inadecuada una propuesta que pretendía avanzar con rapidez y sin una consulta suficientemente amplia entre sus miembros.
La carta cuestiona particularmente que FIFA haya presentado lo ocurrido como un “fallo de comunicación”. Para las confederaciones, se trató de un “fallo de juicio”, al considerar que la propuesta fue impulsada en un calendario comprimido y con un plazo que, según sostienen, limitaba la posibilidad de que las asociaciones miembro analizaran adecuadamente sus términos.
Uno de los puntos más contundentes del documento es la crítica a la intención de “vender un interés en la Copa Mundial de la FIFA”, algo que las confederaciones califican como un grave error de criterio y una ruptura de confianza con las instituciones que FIFA representa.
Además, cuestionan que FIFA haya anunciado que realizará un informe interno sobre lo sucedido y reclaman que cualquier investigación sea llevada adelante por un tercero completamente independiente. Según la carta, ni la administración de FIFA, ni sus empleados, ni ningún otro actor involucrado en el fútbol debería participar en esa revisión.
Las confederaciones también expresaron preocupación por una reciente reunión celebrada en Marruecos. De acuerdo con el documento, solamente un funcionario electo estuvo presente en el encuentro, mientras que ningún integrante del Consejo de FIFA ni representantes de las asociaciones miembro fueron invitados.
La carta sostiene además que únicamente participaron determinados integrantes del Comité de Gestión de FIFA, compuesto por altos funcionarios empleados por la organización, y cuestiona que una parte de ese grupo haya sido convocada fuera de Zúrich en lugar de que el liderazgo de FIFA se trasladara a la sede central para abordar las preocupaciones planteadas.
“Hay silencio donde debería haber rendición de cuentas, distancia donde debería haber apertura”, señala el documento.
Sin mencionar directamente a Gianni Infantino por su nombre, el mensaje contiene una crítica directa a la concepción del liderazgo dentro de FIFA: “El liderazgo en el fútbol no es una posesión”, afirma, antes de advertir que ejercer una posición de poder implica una responsabilidad de servicio hacia toda la comunidad futbolística.
Las confederaciones concluyen haciendo un llamado a preservar la unidad del fútbol mundial, pero dejan claro que esa unidad debe estar acompañada por un modelo de liderazgo que, según su postura, “sirva al fútbol y no busque controlarlo”.
La carta representa así un importante desafío institucional para FIFA y para su actual conducción, al poner el foco no solamente en la propuesta que generó la controversia, sino también en la transparencia, la rendición de cuentas y los mecanismos de gobernanza de la organización.



