Kerr, de trabajar en una gasolinera al estrellato en los playoffs

Cortesía: Atlanta Braves

El lanzador Ray Kerr es un vivo ejemplo de superación por medio del deporte, pasó de trabajar en una gasolinera y casi dejar el deporte a sellar el pase a la ronda divisional de los Bravos.

Mucho antes de convertirse en protagonista de un juego decisivo de postemporada con los Bravos de Atlanta, Ray Kerr tuvo que superar una serie de obstáculos que en distintos momentos pusieron en duda su futuro dentro del béisbol profesional.

Kerr, nacido en Sacramento, California, en 1994, no recibió grandes ofertas universitarias después de terminar la secundaria. Comenzó su carrera en el béisbol universitario en un junior college de California, pero terminó alejándose temporalmente del deporte.

Durante esa etapa trabajó en un cine y también en una tienda 7-Eleven para ganarse la vida. El propio Kerr ha contado que atravesó el sistema de hogares de acogida durante su infancia y que acumuló varios momentos difíciles que pudieron haberlo llevado a abandonar definitivamente el béisbol.

Sin embargo, decidió continuar.

Una oportunidad en la Alaska Baseball League volvió a abrirle las puertas del deporte y posteriormente consiguió un contrato de ligas menores con los Seattle Mariners. Kerr fue avanzando lentamente por el sistema hasta llegar a Triple-A y, después de pasar por los San Diego Padres, hizo finalmente su debut en las Grandes Ligas el 24 de abril de 2022.

En 2023 tuvo una de sus mejores temporadas en las menores con El Paso, actuación que le permitió consolidarse como una opción de Grandes Ligas. Los Bravos adquirieron sus servicios después de esa campaña.

Pero nuevamente apareció la adversidad. En 2024 Kerr sufrió una lesión en el codo que requirió cirugía Tommy John, obligándolo a perder el resto de esa temporada y todo 2025. Su recuperación se extendió durante buena parte de 2026 y no regresó a las Grandes Ligas hasta agosto.

Su regreso terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más importantes de su carrera. En la temporada regular de 2026 registró 1.47 de efectividad y 0.60 de WHIP en 18.1 entradas, con 11 ponches y solamente dos bases por bolas.

La recompensa llegó en octubre. Con los Bravos enfrentando a los Phillies de Filadelfia en un partido de eliminación directa, Kerr recibió la pelota para abrir el tercer encuentro de la Serie de Comodines.

El zurdo respondió con 3.1 entradas sin permitir carreras, un solo hit y cuatro ponches, ayudando a Atlanta a imponerse 6-2 y avanzar a la Serie Divisional.

A los 32 años, Kerr pasó de trabajar en una tienda 7-Eleven y alejarse del béisbol a convertirse en protagonista de un partido de playoffs de las Grandes Ligas.

Su historia no comenzó con un camino sencillo hacia el profesionalismo. Precisamente por eso, su aparición en el escenario más importante de su carrera representa el resultado de años de oportunidades perdidas, lesiones, recuperación y, sobre todo, la decisión de seguir intentando cuando abandonar parecía la opción más fácil.

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