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Opinión: El Dynamo FC no quiere jugar para Houston

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Manuel González / Deporte Total USA

Por Samuel Juárez

Según el “Dynamo Insider” y comentarista oficial del Houston Dynamo, Glenn Davis, el Director Deportivo del equipo naranja, Matt Jordan, ha sido renovado para la temporada 2021 y ya se encuentra trabajando de cara a la próxima temporada.

Wow. Supuestamente habíamos prometido cambiar, Dynamo.

Esto supone un gancho al hígado, en algunos casos, el último clavo en el cajón para el aficionado no solo fiel, sino al mismísimo casual del Houston Dynamo. 1 clasificación a playoffs en 6 temporadas, 3 entrenadores, decenas de fichajes de mediana a pobre calidad y solo dos jugadores de altísimo calibre, Mauro Manotas y Alberth Elis, han sido gestión del originario de Aurora, Colorado, y aún así, diametralmente opuesto a cualquier otro empleador en cualquier línea de trabajo, su mediocre desempeño es premiado con una extensión para intentar nuevamente mantener a flote al cuadro de la ciudad espacial.

Desde el momento que la noticia se hizo saber, las redes sociales sinónimas al Dynamo se hicieron sentir en descontento profundo contra la dirección del club. Y ¿cómo no? Si en las semanas posteriores a la nueva eliminación del equipo, una encuesta informal, la nueva imagen y apariciones del entrenador del primer equipo, Tab Ramos, tratando de poner el pecho a las balas (primera vez, en mucho tiempo de parte del club) han sido los únicos movimientos interesantes, pero no los necesarios.

Muchos fanáticos se encuentran “no enojados, sino decepcionados”, otros continúan en negación, muchos otros están hasta animados cambiando de camiseta, inspirados en el oleaje que está generando el nuevo benjamín de la liga, el Austin FC y, ¿cómo se les puede criticar, si el Dynamo no genera en la cancha, razones para crear una relación sólida y fiel hacia el equipo? El conjunto verde ya firmó a Cecilio Domínguez, goleador paraguayo, y se rumora que Héctor Moreno, Paul Aguilar y hasta Miguel Layún podrían entrar al equipo, movimientos hasta sorprendentes que ni FC Dallas ha imitado desde la llegada de Hugo Sánchez y Jorge “Zarco” Rodríguez hace más de 20 años. El mismísimo Glenn Davis flirtea con la idea de trabajar con Austin, y el mejor ejemplo es la expansión de su programa de radio para audiencia ‘Austiniana’. No sería raro que Austin, busque expandir su influencia en el Valle o en la mismísima ciudad espacial mediante visorias, campañas y hasta derechos televisivos.

El Dynamo dejó ir a Alberth Elis por menos de 1 millón de Euros, está mal-aprovechando a uno de los delanteros más letales de la liga, Mauro Manotas, y pretenden ¿emocionar? a la cada vez menor fiel fanaticada con la estrella mundial proveniente de Liga Deportiva Alajuelense, Ariel Lassiter. Hay quienes ya no tienen temor de declararse “aficionados plásticos” a la Liga Inglesa, Española o Mexicana y no saber nada más del Dynamo. El “sangrado” de aficionados al equipo masculino, debería ser preocupante para Don Garber y la Major League Soccer.

Los métodos de la Dirección General y Deportiva del Houston Dynamo, son, a “calzón quitado” tremendamente secretistas, con temor al escarnio público, que también han sabido mantener a raya, ignorando al aficionado fiel y al mismísimo casual. Queda claro que con la renovación de Matt Jordan, el club no quiere jugar para su ciudad. No le interesa fortalecer la relación con sus conciudadanos, no les atrae obtener campeonatos para la ciudad, necesitada como “agua de mayo” de éxitos deportivos, que los otros tres grandes, Astros, Rockets y Texans, traen a cuentagotas y que solo el Houston Dash puede sacar la cara. El club no quiere jugar ni para sí mismo, dejando perder jugadores jóvenes, alienando a su club satélite, Rio Grande Valley, donde no existe un plan claro para el desarrollo de jugadores y la búsqueda de éxitos. Para mí, los Toros deberían librarse de las cadenas y buscar su vida por aparte, donde como entidad independiente, lograrían llevar alegrías a su hinchada fronteriza. Solo los aficionados locales saben de la envidia que genera ver al máximo rival ver a sus productos ser vendidos por buen dinero y después destacar en las grandes ligas europeas.

Y ¿Cuál es el objetivo último del grupo de dueños? ¿Mantener un esqueleto de equipo masculino y centrarse en el Dash? ¿Vender el Houston Dynamo como entidad singular y que se mueva el equipo? ¿Acaso tener un estadio de 22-mil aficionados a 20% de capacidad y cuando se llena, mayoritariamente en contra es satisfactorio? ¿Castigar al futbol local de Houston? ¿Qué le ha hecho el aficionado ‘Houstoniano’ a Gabriel Brener, Oscar de la Hoya, Jake Silverstein, James Harden para que traten así al dos veces campeón de la MLS? ¿No les interesa ganar dinero con el equipo? ¿Qué clase de gente de negocios son ellos? ¿Es que acaso solo tuvieron dinero para comprar y no para invertir? Personalmente, nadie me saca la opinión que este grupo busca vender el club cercano al Mundial 2026, sin importar si el mismo se muda de ciudad.

Sin embargo, el conjunto naranja, roza en obligación ser una de las referencias de la liga. Por tamaño de la ciudad, por su multiculturalidad, por el histórico amor al fútbol, no deberían existir dudas.

Y al aficionado, huérfano de fútbol local de calidad, ¿qué les queda? Es una realidad que distintas diferencias no ha permitido a los grupos aficionados a generar una presión mayor y formal por “salvar” al equipo, a lo #SaveTheCrew, pero existe un club en USL2 que juega en HBU, se llama Houston FC, “los petroleros”. ¿Y si como aficionados y hasta prensa, volteamos a ver el desarrollo del mismo? Quien sabe y con apoyo apropiado, este club genere más alegrías que el mismísimo esqueleto de equipo que malvive en la MLS.

El hecho que Matt Jordan siga al frente de la dirección deportiva, es lo mismo que poner a un cono de tránsito en tal oficina. Se le premia con constancia como si fuese Sir Alex Ferguson en su etapa del United, el mismo Ramón Rodríguez “Monchi” en Sevilla o Peter Vermes en Sporting KC, cuando ha tenido los resultados a como que mi señora madre dirigiera los partidos de mi equipo dominguero. A menos que el exguardameta haya tenido un retiro espiritual o experiencia paranormal de algún tipo, nada me dice a mi ni a miles de aficionados que el séptimo año será diferente. Las excusas ya no cuelan. Ni el COVID-19 salva su gestión. El club nos ofrece a los aficionados, una relación abusiva con Jordan al mando.

Personalmente, como aficionado al equipo naranja, no me interesa saltar del barco, estaré con el hasta que se mude a Las Vegas y se convierta en el nuevo “Atlanta United” o lo que sea. Sin embargo, con mucho gusto buscaré apoyar activamente cualquier gestión que los grupos de fanáticos como “The Surge” o “El Batallón” en caso logren organizarse para reclamar un cambio profundo en nuestro amado equipo. Sin embargo, si alguien deja de apoyar o se cambia de camiseta, de mi parte no puede existir crítica o escarnio público en dejar, como dije antes, una relación abusiva por algo nuevo, fresco y potencialmente bueno, como supuestamente viene siendo Austin.

Nadie le pidió a la organización cambiar de logo, o colaboraciones con Bun B, Trae Tha Truth o Travis Scott o Bandanas en lugar de Bufandas. Se le pide al club estar a la altura de la ciudad, de su cultura futbolera, poner un once de calidad en cada jornada, traer jugadores buenos, comprometidos, profesionales, pelear por los títulos y ser referencia de la liga. El club les pide a los aficionados que “lo dejen todo” por el equipo. Pero opuesto al mensaje, el que no deja nada al aficionado, fiel o casual, es el mismo club naranja.

Las opiniones vertidas en este artículo de opinión son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan la opinión general de este medio.

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