El equipo que dirige el argentino, Mauricio Pochettino, venció 3-2 a Senegal en amistoso y cortó una racha negativa a pocos días del inicio del Mundial 2026.
CHARLOTTE. La Selección de Estados Unidos encontró un respiro en el momento justo. A menos de dos semanas del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el equipo dirigido por Mauricio Pochettino derrotó 3-2 a la Selección de Senegal en un exigente amistoso disputado en Charlotte, resultado que le permitió recuperar confianza tras una serie de actuaciones irregulares.
El encuentro comenzó de manera ideal para el conjunto estadounidense. Apenas al minuto siete, Sergiño Dest abrió el marcador con una definición que encendió a la afición local. El dominio continuó y, al 20, apareció Christian Pulisic para ampliar la ventaja y colocar un prometedor 2-0 que parecía encaminar una noche tranquila para las Barras y las Estrellas.
Sin embargo, Senegal demostró por qué es uno de los equipos más competitivos del continente africano. Antes del descanso, Sadio Mané descontó para mantener con vida a los Leones de la Teranga y cambiar la dinámica emocional del partido.
El experimentado atacante volvió a hacerse presente apenas iniciado el segundo tiempo. Al minuto 52, Mané firmó su doblete de la noche y silenció momentáneamente el estadio al igualar el marcador 2-2. En cuestión de minutos, Estados Unidos había desperdiciado una ventaja de dos goles y las dudas reaparecían sobre un equipo que llegaba presionado por los resultados recientes.

La reacción estadounidense no tardó en llegar. Cuando Senegal parecía ganar terreno y confianza, Folarin Balogun apareció al minuto 63 para devolver la ventaja a los anfitriones. El delantero culminó una buena acción ofensiva y anotó el tanto que terminaría definiendo el compromiso.
A partir de ese momento, el equipo de Pochettino mostró una versión más madura. Estados Unidos logró controlar la posesión, cerró espacios en defensa y evitó que Senegal encontrara oportunidades claras para volver a igualar el encuentro. El trabajo colectivo permitió sostener la ventaja hasta el pitazo final.
Más allá del resultado, la victoria representa un impulso anímico importante para el combinado estadounidense. Cortar una racha de dos derrotas consecutivas ante un rival de jerarquía internacional llega en el momento ideal para un grupo que aspira a realizar un Mundial competitivo en casa.



