Gianni Infantino, presidente de FIFA, justificó los altos precios del Mundial 2026 y aseguró que las tarifas responden al mercado deportivo de Estados Unidos.
MIAMI. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respondió a las críticas por los elevados precios de las entradas para la Copa Mundial de la FIFA 2026 y defendió la política de tarifas argumentando que el mercado estadounidense maneja costos altos en espectáculos deportivos y entretenimiento.
Las declaraciones del dirigente surgieron en medio del creciente malestar de aficionados por el valor de los boletos para el torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, y que apunta a convertirse en una de las Copas del Mundo más costosas de la historia.
Infantino justificó los precios comparándolos con otros eventos deportivos en territorio estadounidense. “No se puede ir a ver en Estados Unidos un partido universitario, ni siquiera hablando de un partido profesional de primer nivel, por menos de 300 dólares. Y esto es la Copa del Mundo”, expresó.
El mandatario de la FIFA insistió en que el organismo debe adaptarse a las condiciones económicas del país anfitrión y al comportamiento del mercado del entretenimiento. “Tenemos que mirar el mercado; estamos en el mercado en el que el entretenimiento está más desarrollado en el mundo. Así que tenemos que aplicar tarifas del mercado”, afirmó.
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Otro de los puntos abordados por Infantino fue la reventa de boletos, una práctica permitida en Estados Unidos y que, según explicó, influye directamente en el valor final de las entradas.
“En Estados Unidos también está permitido revender entradas. Así que, si vendieras entradas a un precio demasiado bajo, estas entradas se revenderían a un precio mucho más alto”, comentó el presidente de la FIFA.
El dirigente también se refirió a los casos extremos de reventa para la final del Mundial, donde algunos boletos han aparecido ofertados en cifras millonarias. “Si algunas personas ponen en el mercado de reventa algunas entradas para la final a dos millones de dólares, eso no significa que las entradas cuesten eso”, aclaró.
Sin embargo, la frase que más repercusión generó fue su comentario en tono relajado sobre quienes paguen cantidades exorbitantes por asistir al partido decisivo. “Y si alguien compra una entrada para la final por dos millones de dólares, yo personalmente le llevaré un hot-dog y una Coca-Cola para asegurarme de que tenga una gran experiencia”, dijo entre risas.
Las declaraciones de Infantino han provocado reacciones divididas entre aficionados y analistas. Mientras algunos consideran que la FIFA se adapta a la realidad económica del mercado estadounidense, otros cuestionan que el torneo más importante del fútbol mundial se aleje cada vez más del acceso popular para los hinchas.



