Opinión: Suárez aceptó un nuevo e inesperado rol en Inter Miami

Cortesía: Inter Miami CF

Luis Suárez inició como suplente el partido más importante de la temporada de Major League Soccer para Inter Miami en la semifinal de conferencia.

La figura de Luis Suárez es difícil apagarla. El uruguayo ha tenido un 2025 de muchos retos desde sus incidentes fuera del terreno de juego hasta su rendimiento dentro del mismo.

Está claro que en la recta final de esta temporada se aferra a sus últimos momentos, su despedida de la selección nacional le permitió tener una prueba de lo que es vivir sin gran parte de su carrera, otra cosa es terminarla por completo.

Esa decisión, es personal, y está llena de cuestionamientos que solamente él dentro de su cabeza podrá resolver.

Mientras tanto, y como lo expresé hace unos meses, los que estamos desde afuera debemos disfrutar los últimos momentos de uno de los mejores de nuestra época. Sea en la MLS o en las ligas del más alto nivel, Suárez siempre mostró la misma actitud y lo de las semifinales de conferencia frente a Cincinnati fue una nota para destacar.

Tendrá poca repercusión, porque al público le gusta la polémica y es normal que a los medios también, nos genera mejores números y amplía el margen de comunicación ante los comentarios, sean negativos o positivos.

Un hombre de 600 goles que fue titular todo el año, que por momentos mantuvo el barco a flote -en la temporada 2024- y que durante su tiempo en Miami nunca dio señales de relajación, debió aceptar ser suplente.

Javier Mascherano vio en Mateo Silvetti una posibilidad importante para alimentar las chances de su equipo de seguir adelante. Lo comunicó a Suárez y el Pistolero lo aceptó.

Seguramente, no fue un momento fácil para Suárez. Acostumbrado a jugar y ser figura en esos partidos, tenía que ver a un joven de 19 años tomar su lugar.

Todos estos ingredientes tienen su peso. Aceptando la nueva realidad, por lo menos para este partido en Cincinnati, Suárez puso manos a la obra, y según lo que cuenta Mascherano, el proceso fue de gran beneficio para sus compañeros.

Y debe serlo, si alguien con el recorrido de Suárez está dispuesto a iniciar en la banca, ¿qué tendrá que decir el resto?.

Por si fuera poco, entró con total determinación como si el partido estuviera en un empate sin goles, cuando estaba prácticamente definido. Quería ser parte de la fiesta como estuvo acostumbrado en toda su carrera, en una muestra de que el hambre sigue intacta.

El cierre más digno para una carrera estelar es el que Luis Suárez considere y con el que se sienta cómodo él. Con el que pueda vivir el resto de sus días sin remordimientos o sin navegar en un mar de «hubieras» durante las noches antes de dormir.

Desde muy lejos, y en una perspectiva periodística y nada más, si Suárez termina el 2025 como campeón de MLS, su foto con sus amigos del alma sonriendo y con la copa en la mano, le pone un final soñado.

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