Los Miami Dolphins han iniciado la temporada con cinco derrotas consecutivas y su mariscal de campo, Malik Willis, no impresiona de cara al futuro.
La semana de receso en la NFL normalmente es un tiempo de descanso para lo que indudablemente es una temporada larga de mucha exigencia.
Para los Dolphins, es otra oportunidad para seguir mejorando sin la presión de los partidos.
Una presión que, hasta ahora, no han podido con ella. Durante los primeros cuatro partidos hubieron victorias morales que invitaron a pensar a los más optimistas en un futuro prometedor.

El equinto juego, segundo en casa y frente a los Cincinnati Bengals, no fue lo esperado.
En gran parte porque Miami no puede seguir viviendo de buenas tardes en los individual y necesita ver progreso en grupo y de aquellos hombres llamados a ser las figuras del futuro.
Ollie Gordon II es una de las gratas sorpresas, su juego terrestre fue efectivo y ya cuenta con múltiples touchdowns en la temporada.

Ha sido también una ruta de escape para Malik Willis quien simplemente no se encuentra con su juego, y en gran parte debido a que no tiene receptores prominentes.
Caleb Douglas fue uno de los hombres favoritos de Willis pero una lesión lo alejó de las canchas durante varias semanas.
Malik Washington es una mezcla entre corredor y receptor, algo que funcionó en el pasado en Miami pero que no aplica en este nuevo proceso.

Por si fuera poco, los rivales empiezan a notar tendencias en Willis que les permiten anticipar sus lanzamientos.
Entre una cosa y otra, Willis y los Dolphins trabajan con la tranquilidad del tiempo porque esa es la realidad de Miami. No tiene de otra la dirigencia más que dejar que el tiempo haga su trabajo, se liberen el presupuesto y después empezar a ver como acomodar las piezas.

Hoy, Miami trabaja para una sola cosa, alejarse de la idea de irse en blanco durante la temporada. El 0-5 de las primeras cinco semanas no es una buena señal, hay tiempo y deberá también existir mucho trabajo para dar un paso hacia adelante.



