Mundial 2026: el fútbol despide a la leyenda argentina que protagonizó el histórico escándalo de 1966 frente a Inglaterra, luego de ser expulsado.
Mientras la atención del planeta está puesta en el desarrollo del Mundial 2026, una noticia enluta la historia de las Copas del Mundo y en especial a la Selección Argentina.
A los 89 años, falleció Antonio Ubaldo Rattín, el legendario mediocampista central argentino cuyo nombre quedó grabado para siempre en los libros de la FIFA.
No solo por su imponente juego, sino por haber sido el detonante de la creación de las tarjetas amarillas y rojas.
El escándalo de 1966
Para entender el impacto de Rattín en el fútbol moderno, hay que remontarse al 23 de julio de 1966.
En los cuartos de final del Mundial de Inglaterra, la Selección Argentina se enfrentaba al combinado local en el mítico estadio de Wembley.
Rattín, capitán y emblema del equipo, fue expulsado a los 15 minutos del primer tiempo por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein tras reiteradas protestas.
¿Por qué? El insólito argumento del colegiado en su informe posterior rozó lo absurdo: aseguró que el argentino lo había “mirado con mala intención”.
Dado que ninguno de los dos hablaba el idioma del otro y en esa época no existían las amonestaciones visuales, el caos se apoderó del campo.
Durante casi media hora el partido estuvo suspendido mientras el futbolista exigía un intérprete, mostrando su cinta de capitán.
Antes de retirarse, Rattín dejó dos imágenes icónicas de rebeldía: se sentó sobre la alfombra roja exclusiva de la Reina Isabel II para seguir el juego y, al caminar hacia el vestuario, retorció con desprecio el banderín de córner que llevaba la bandera británica.
Qué dijo Rattín
“A los 15 minutos yo pido al intérprete porque cobraba todo a favor de Inglaterra. Me echó. Dijo fuera, fuera, me rajó»
«Estuvo el partido suspendido aproximadamente entre 25 y 30 minutos. Entraron los dirigentes de FIFA al campo de juego»
«Yo me senté en la alfombra roja de la Reina a ver 10 minutos de fútbol. Luego me fui para el vestuario y cuando pasé por el banderín de córner, retorcí la bandera que flameaba»
«Me insultaban, los insulté, me tiraron latas de cerveza y chocolates aireados, que los comía y se los devolvía”.
Así recordaría el propio Rattín años más tarde todo sobre aquel tenso episodio.
De ahí vienen las tarjetas
A raíz de este monumental malentendido idiomático, hoy en día impensado (Rattín no entendía el alemán y el juez tampoco hablaba en inglés), el exárbitro inglés Ken Aston propuso una solución inspirada en los colores de un semáforo.
De esta manera nació el sistema de tarjetas amarillas y rojas que se estrenaría en el Mundial de México 1970 y que hoy rige el deporte rey.
Perfil de un caudillo
Más allá del mito de Wembley, Rattín fue uno de los volantes centrales más extraordinarios y respetados de América del Sur.
Con una imponente presencia física (medía 1.90 m), una técnica depurada para la marca y una personalidad arrolladora, se convirtió en el eje indiscutido de la Selección Argentina durante más de una década, disputando también la Copa del Mundo de Chile 1962.
A nivel de clubes, su figura alcanza el estatus de deidad en Boca Juniors.
Fue un «One Club Man» (hombre de un solo club): vistió la camiseta xeneize durante toda su carrera profesional, entre 1956 y 1970, sumando más de 350 partidos y conquistando cuatro títulos locales.
Con mucho pesar, lamentamos el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, ídolo y emblema de nuestra Institución.
Acompañamos a su familia y seres queridos en este difícil momento.
Hasta siempre, Rata. 💙💛💙 pic.twitter.com/RYODn1j4r0
— Boca Juniors (@BocaJrsOficial) July 11, 2026
Su rol de caudillo y su entrega en los superclásicos ante River Plate lo consagraron como el máximo símbolo de la garra y el temperamento del futbolista argentino.
De la cancha al Congreso:
su vida personal y política
Tras colgar los botines y tener breves experiencias como director técnico (dirigiendo al propio Boca Juniors y a Gimnasia La Plata), la vida de Rattín tomó un rumbo inesperado para muchos deportistas de su generación al volcarse a la escena pública de su país.
Haciendo gala del mismo liderazgo que mostraba con la cinta de capitán, ingresó activamente en la política argentina a comienzos del siglo XXI.
En el año 2001, fue elegido Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires representando al partido de centroderecha Unidad Federalista, cargo que ejerció hasta 2005.
Durante su mandato en el Congreso, centró sus esfuerzos en proyectos vinculados al desarrollo del deporte, la juventud y la prevención de la violencia en los estadios de fútbol.
Hoy, mientras las redes sociales y los estadios del Mundial 2026 vibran con la tecnología del VAR y las discusiones del presente, el fútbol hace una pausa de respeto para despedir al hombre que, con una mirada y un desplante de dignidad, obligó a cambiar los reglamentos del deporte más popular de la Tierra.




